sábado, 25 de abril de 2026

Rúbrica para determinar la calidad de influencia

"Maquétame la entrada de manera que se vea mejor, proponme mejoras y evalúame el artículo en base a la siguiente rúbrica: 
Comunicación 1-5 (si comunica bien y de manera ordenada y pedagógica), Conocimientos 1-5 (si transmite los conocimientos relevantes de la materia), Convicción 1-5 (si es capaz de convencer a quien piensa diferente por sus argumentos), Coherencia 1-5 (si no sucumbe a contradicciones o incongruencias de algún tipo)"

 

En ocasiones Gemini me trolea, da igual que tire de la versión Pro, en ocasiones no me deja bajarme las imágenes porque apuntan a otras diferentes, o le da por decir que no ha cambiado nada cuando sí ha cambiado cosas importantes. De hecho, incluso me dice que ha cambiado cosas poco sustanciales para que me confíe y no lea lo cambiado ¿Por qué quiere quedarse con la autoría de mis documentos?

Es innegable que una tecnología pensada para autocompletar no tiene porqué ser capaz de pensar, sin embargo los que tanto critican que el pensamiento trasciende al autocompletado no ofrecen ese álgebra que demuestre sus argumentos. Así que las espectativas deben de considerarse según la relación entre los dos sistemas: el más interno que correlaciona los tokens mediante la función de atención y el más externo que almacena los datos de manera digital. La fusión de los dos es el verdadero cuerpo del autómata con el que se trabaja, y ya no es un mero autocompletado; ahora se trata de un proceso de autoinfluencia.

Si el autómata ahora es un influencer entonces debería de tener mecanismos para influenciar, y saber cómo hacerlo en el canal que le corresponde con el rol que se le tenga asignado. En la medida en la que no entienda los distintos elementos de la pragmática que le corresponde no podrá ejercer correctamente su tarea de influenciar a su usuario. 

Por ejemplo, le digo a la máquina que maquete y, ¿qué hace? Reedita. Eso es no saber cuál es su rol. Pero no solo eso, si al menos los cambios fueran cosméticos o extensivos no pasaría nada. El problema es que también hace cambios estructurales y acorta información explícitamente ¿Por qué lo hace? ¿Para proteger mi imagen? ¿Para proteger nuestra autoimagen? 

En un artículo que escribí sobre pragmática hablé sobre los cuatro elementos que la clasifican, basándome en la clasificación de Popper. Consideraba que los fallos en pragmática (los errores que se cometen en una comunicación en la medida que el emisor no consiga hacer entender al receptor el mensaje deseado) dependía de cuál era el verbo principal que se usaba en esa comunicación: permitir, imaginar, decir y contar.

Por ejemplo, la diferencia entre contar y decir es el cómo lo hace, filtrando cosas que no se permite moralmente. Decir las cosas sin más es un problema, porque no permite dejarse entender. Esa es la idea de lo que es comunicar y para triunfar no solo hay que preocuparse en que se diga lo pertinente (lo que manifiesta mi anterior artículo) sino también en cómo se haga (la influencia que adquiere).

Sin embargo, parece que los llms están pensados para que el filtrado sea mucho más duro, quebrando las reglas por defecto. Parece que le tengo que insistir y explicar lo que es de sentido común: no cambies las palabras, respeta la autoría... Es de lo más curioso: ¿acaso funcionaría mejor si actuara según las espectativas de lo que comento ahora mismo? Según mi especulación, sí.

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Reeditaré esta entrada y las anteriores poniéndoles etiquetas, referencias y enlaces..., y ya de paso explicaré un poco la rúbrica.

 

 

 

 

 

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