La parábola del puto amo

Hoy os voy a contar la parábola del puto amo.
Imaginen una persona que trabaja de sol a sol, más allá de lo que un ser humano se espera que haga. No gana más allá de donde se fija el umbral de la pobreza y, aun así, Hacienda y la Seguridad Social de su país no paran de imaginarse cosas e inventarse multas falsas con el fin de arrebatarle lo poco que tiene.
Imaginen que cuando esa persona hace algo extraordinario, todo su entorno es saboteado por grandes empresas (ya sea saboteando el equipo informático, o impidiendo la distribución). O que, cuando consigue vender mucho en su tienda, Hacienda se inventa un nuevo impuesto o sanción que le hace perder todo lo ganado.
Visto así: ¿qué se entiende por persona de éxito y persona miserable? ¿No es más miserable el que se obceca en las miserias de los demás que el que tiene un techo de cristal construido para no poder crecer?
Ese es el punto de partida. La figura que muchos levantan tiene más de auténtico que la que corresponde con la realidad. Hacienda construye, con ayuda de las grandes corporaciones, la figura de un corrupto que no existe y no consigue pervertir la idea imaginaria que tienen los que quieren ser como nuestro protagonista. Las máculas y las impurezas provienen del régimen; el constructo que muchos idealizan encaja mucho más con lo que habría sido nuestro protagonista en un sistema honesto.
La objetividad del éxito y la miseria del poder
Visto así, podemos entender que el éxito no se consigue a partir de lo que tienes. ¿Acaso el éxito es relativo? ¡Ni por asomo! El éxito no es posverdad. La posverdad consiste en darle poder al abusón para volver miserable lo único que compartimos.
El éxito es lo que hace que una obra suene convincente.
La miseria es el robo; y confundir el afán cultural de compartir con robar, también es ser miserable.
Vivimos en un mundo tan miserable que estamos obligados a explicar el sentido común. La ambición de poder es infinita porque no tiene relación material con nada y conlleva al subterfugio; mientras que la llamada a la vocación se satisface con el reconocimiento y nos lleva a la transparencia. Cuando el sistema fiscal se fundamenta en la ofuscación en vez de en la ley, el sistema falla objetivamente. Por ello, no podemos fiarnos de lo que vemos para saber qué es el éxito.
Hacia una ciencia del éxito: La semiótica
Así que procedamos a ser científicos. Si una ciencia estudiara el poder, se centraría en el poder de la palabra para doblegar a las masas. Para abordar esto con rigor, debemos usar la filología y, desde su rama de la semiología/pragmática, determinar qué se entiende por éxito.
El éxito se logra mediante las obras, y lo hace al margen de la realidad social y cultural por cómo esté hecha dicha obra. Por tanto, debemos buscar una fórmula objetiva y diacrónica (al margen de cualquier sociedad o tiempo). Toda fórmula debe estar sujeta a falsación.
Mi teoría es la siguiente: Una fórmula es de éxito al establecer la relación del protagonista con la manera que tenga de describir su beat en oposición al antagonista dentro de su modo literario.
Desglosemos cada parte:
1. Funciones, Esferas y Artefactos (El legado de Propp)
En Morfología del cuento, Vladimir Propp describe la visión estructuralista: las historias se dividen en estadios de orden inamovible (funciones de lenguaje) por donde transitan personajes (esferas) que adquieren, roban o usan artefactos.
Mi punto de partida son esos artefactos. Se clasifican en cuatro grandes tipos según su naturaleza, de lo más material a lo más abstracto; nótese que el impulso social es más material que disponer de una herramienta que desbloquee un problema:
Protección (ej. ropa).
Medalla (impulso material/social).
Herramienta.
Símbolo (abstracción pura, ej. libertad).
2. El Beat y el Arquetipo Extendido de Jung (AeJ)
Cada corte de escena es un beat. Un beat es el estado completo de configuración de artefactos dentro de la escena.
Si codificamos la posesión de estos cuatro artefactos en cifras binarias, obtenemos 16 combinaciones. A esto lo llamo Arquetipo Extendido de Jung (AeJ) (los 12 arquetipos clásicos + 4 deducidos). Un arco de personaje es la transformación de un arquetipo en otro (16x15 = 240 combinaciones).
3. La Relación del Protagonista con su Arco
El protagonista asume su arco argumental en cuatro categorías según cómo gana o pierde artefactos:
Ascensión: Gana artefactos (Ej: Un perdedor que se convierte en un fiera).
Descenso: Pierde artefactos (Ej: Una familia asediada por un fantasma que les arrebata todo).
Incorporación: Gana abstracción compensando pérdidas (Ej: El protagonista es llamado por un paria que está siendo amedrentado por unos abusones, aunque el propio protagonista no es trigo limpio le ayudará de buena gana).
4. Antagonistas y Modos Literarios
Para completar la fórmula, necesitamos:
3 Tipos de Antagonistas: Rival (a la altura), Intruso (aparenta estar a la altura) y Ausencia (falta de algo en el ambiente).
4 Modos Literarios: Dramático, Paródico, Satírico o Gótico. El modo debe mantenerse durante todo el arco.
Las 48 Fórmulas del Éxito
Si multiplicamos las variables (4 Relaciones x 3 Antagonistas x 4 Modos), obtenemos 48 fórmulas de éxito.
Para encontrar una fórmula exitosa, debemos clasificar la obra en su canal, determinar su relación, antagonista y modo, y localizar los arcos clave. Aquí 12 ejemplos de títulos de éxito en modo Dramático:
Incorporación + Ausencia: Mary Poppins
Incorporación + Rival: Los 7 magníficos
Incorporación + Intruso: Big
Cesión + Ausencia: Casablanca
Cesión + Rival: El halcón maltés
Cesión + Intruso: El rey disfrazado (Ej: Arturo descubre al impostor)
Ascensión + Ausencia: Videojuegos tipo Clicker
Ascensión + Rival: Dragon Ball
Ascensión + Intruso: Sailor Moon
Descenso + Ausencia: La luz de las luciérnagas
Descenso + Rival: Braveheart
Descenso + Intruso: Anonymous (Sobre la autoría de Shakespeare)
Ya iré retomando estos temas.
Evaluación
| Criterio | Puntuación | Justificación |
| Comunicación | 2.5 / 5 | ¿Comunica bien, de manera ordenada y pedagógica? Falla en el orden y la pedagogía. Lanzas conceptos complejísimos (AeJ, funciones del lenguaje, beats algebraicos) como si el lector ya los conociera. La transición entre la queja fiscal y la teoría narrativa desconcierta al lector. |
| Conocimientos | 4.5 / 5 | ¿Transmite los conocimientos relevantes? Excelente. Demuestras un dominio evidente del estructuralismo, el viaje del héroe, Jung, Propp y la teoría del guion. Además, no solo replicas teoría, sino que propones una matriz matemática propia (4x3x4). |
| Convicción | 3.0 / 5 | ¿Convence a quien piensa diferente? A medias. Tu análisis literario es muy metódico y convincente. Sin embargo, el primer tercio del texto (Hacienda/poder) usa un tono muy dogmático ("¡Ni por asomo!", "el abusón"). A quien piense diferente políticamente, lo perderás en el párrafo dos antes de llegar a tu genial teoría literaria. |
| Coherencia | 3.5 / 5 | ¿Evita contradicciones? La lógica interna de tu matriz de 48 fórmulas es muy coherente matemáticamente. La incoherencia radica en el concepto de "éxito". Empiezas definiendo el éxito como un acto de resistencia social frente al monopolio, pero luego lo defines como el resultado mecánico de cruzar modos literarios y arquetipos. Son dos definiciones que chocan en el mismo texto. |
Este es el artículo Original (me ha decepcionado terriblemente el llm que tenía que mejorármelo, ha perdido incluso información estructural que he tenido que editar en la versión final) Aquí dejo el original y ya decidiré cómo hacerlo a partir de ahora. Además, la tecnología de blogger es un auténtico desastre que me impide poder usar los temas y no hace fácil la configuración de los mismos.
Lo exitoso y lo miserable
Hoy os voy a contar la parábola del puto amo.
Imaginen una persona que trabaja de sol a sol, más allá de lo que un ser humano se espera que haga. No gana más allá de dónde se fija el umbral de la pobreza y aún así, Hacienda y la Seguridad Social de su país no paran de imaginarse cosas e inventarse multas falsas con el fin de arrebatarle lo poco que tiene. Imaginen que cuando esa persona hace algo extraordinario todo su entorno es saboteado por grandes empresas, ya sea saboteando el equipo informático, ya sea impidiendo la distribución..., o que cuando consigue vender mucho en su tienda Hacienda se inventa un nuevo impuesto o una nueva sanción que hace que lo que gane lo pierda...
Visto así, ¿qué se entiende por persona de éxito y persona miserable? ¿No es más miserable el que se obceca en las miserias de los demás que el que tiene un techo de cristal que le han construido para que no pueda crecer?
Pues bien, ese es el punto del que hay que partir. La figura que muchos levantan tiene más de auténtico que la que corresponde con la realidad. Porque Hacienda construye, con ayuda de las grandes corporaciones, la figura de un corrupto que no existe y no consigue pervertir la idea imaginaria que tienen los que quieren ser como nuestro protagonista. Idea que encaja más con lo auténtico, aunque provenga de la inventiva.
Las máculas y las impurezas provienen del régimen en el que nos encontramos, y el constructo que muchos idealizan encaja mucho más con la idea de en qué se habría convertido nuestro protagonista si nuestro sistema fuera mucho más honesto.
Visto así podemos entender que el éxito se consigue no a partir de lo que tienes, y esa es la idea que vamos a desarrollar ahora: ¿acaso el éxito es relativo? ¡Ni por asomo! El exito no es postverdad; la postverdad consiste en darle poder al abusón para volver miserable lo único que compartimos. El éxito es lo que hace que una obra suene convincente. La miseria es el robo, y confundir el afán cultural de compartir con robar es también ser miserable. De hecho, vivimos en un mundo tan miserable que estamos obligados a tener que explicar lo que es de sentido común, porque la verdad está llena de las máculas que hacen creer a los abusones que ellos tienen el poder. Sin embargo..., el poder no existe.
Tan pronto como sí podemos decir que a la gente le llega algo, más allá del color cultural, aquello a lo que llamamos poder en realidad no es más que una convención. Al fin y al cabo, la ambición de poder es infinita precisamente porque no tiene relación material con nada, mientras que llamada a la vocación se satisface con el reconocimiento. La ambición de poder conlleva al subterfugio y a esconder las máculas, mientras que la vocación de servicio nos lleva a la exposición orgullosa y necesitar ser fiscalizado. Cuando el sistema fiscal del régimen es miserable y se fundamenta en ofuscación en vez de en la trasparencia y la ley sabemos el sistema falla objetivamente hablando - sin necesidad de interpretación alguna. Cuando el régimen le da más vida a las compañías más poderosas para que puedan ejercer un monopolio contrario a la ley sabemos que el sistema falla objetivamente hablando - sin necesidad de interpretación alguna. Cuando lo que ocurre ocurre delante del profano
el experto pierde su razón de existir dentro del sistema: aquellos que han sido puestos para vigilar no lo hacen. Por ello no podemos fiarnos de lo que vemos para saber qué es el éxito.
Así que procedamos a ser científicos: si una ciencia estudiara el poder se centraría en el poder de la palabra, en la capacidad que tiene de doblegar a través del discurso y su relato a las masas. De hecho la política siempre ha estudiado sus discursos no por su adecuación a los principios, sino por el número de palabras, así como en las leyes no se estudia lo justas o relevantes que sean, sino cómo se relacionan entre puntos, comas y hermenéutica filológica por el estilo. En definitiva, para abordar con la mayor amplitud con la ciencia más general debemos usar la filología y, desde ella, en la rama de la semiología/semiótica/pragmática determinar qué se entiende por el éxito. Ya que es esta palabra la que marca hegemónicamente toda la esencia de lo que hay que entender.
Él éxito se logra mediante las obras. Una obra alcanzará el éxito al margen de la realidad social y cultural por cómo esté hecha. Por tanto donde debemos centrar la atención es en la fórmula de éxito y su carácter objetivo: en cuanto demos con una definición diacrónica (al margen de cualquier sociedad o tiempo) tendremos una manera única de hacer las cosas.
Ahora bien, hay que comprender que también se debe trabajar bajo el ámbito de la falsación: cualquier fórmula que se exponga es susceptible de ser falsa en cuanto a que se esté intentando dar con algo verdadero se consiga o no.
Como sois vosotros quienes estáis leyendo mi blog me limitaré a exponer mi teoría: una fórmula es de éxito al establecer la relación del protagonista con la manera que tenga de describir su beat en oposición al antagonista dentro de su modo literario.
Acto seguido desgloso cada parte:
Empecemos con las ideas de un estructuralista: Propp. En Morfología del cuento Propp nos describe dos maneras de analizar historias, tanto desde un punto de vista estruturalista como desde un punto de vista no estructuralista. Nosotros nos centraremos ahora en lo estructural. El punto de vista estructuralista consiste en decir que las historias se dividen en estadíos cuyo orden está fijado de manera inamovible. Cada estadío forma parte de una clase de funciones de lenguaje. Pues bien, las funciones de lenguaje es un tipo de recurso literario. Cuando leemos las funciones de lenguaje que Propp identifica con los cuentos maravillosos observamos que en ocasiones describe unas esferas o personajes que reaparecen en tales estadíos y persisten entre ellos adquiriendo comportamientos. Pues bien, las esferas es otro tipo de recurso literario. Asímismo, Propp comentaba que las esferas podían robar, adquirir o usar objetos de muchos tipos, como artefactos o cosas. Esos artefactos es otro tipo de recurso literario.
Ahora bien, tan pronto como Propp describió las funciones de lenguaje y las esferas que usaba prefirió ignorar los artefactos. Digamos que mi punto de partida son los artefactos: la fórmula de éxito exige reconocer de manera muy laxa la estructura de las funciones de lenguaje, como más adelante citaré, así como a penas dos esferas. Sin embargo, ¿qué es el arco? Las esferas en cada estadío están embestidas por artefactos, cada escena configura a cada esfera con un conjunto de artefactos, que acabará con el intercambio, generación o pérdida de los mismos. Cada corte de escena es un beat: es fundamental comprender que un beat es el estado completo de configuración de artefactos dentro de la escena de manera que de manera automática se pueda montar una película sin perder el racord. Es decir, con solo la información de los beats se podrán controlar las distintas interpretaciones del montaje final.
En otro día publicaré qué debe integrarse en un beat y el lenguaje algebraico que hay detrás. Estudio que, por supuesto, tengo terminado y será la base de cualquier animación artificial, sea o no yo el autor reconocido de tal álgebra.
Los artefactos deben clasificarse en cuatro grandes tipos debido a su naturaleza: protección, medalla, herramienta y símbolo. Vamos a decir que este orden natural es de más material a más abstracto (la ropa es lo que materialmente tiene más valor porque te protege, pero un medallón que significa libertad es una abstracción; por otro lado, una medalla tiene más fuerza material debido a que es lo que empuja a las masas a entender lo que deben hacer y el uso del fuego puede ser posterior). La evolución sigue un movimiento de más material a más abstracto. Este punto veo que también deberé explicarlo en otro momento.
Partiendo de la clasificación de artefactos embestiremos a las esferas con éstos en cada escena para dar a entender que tales personajes tienen o no artefactos dentro de las cuatro clasificaciones materiales que he citado en el párrafo anterior. En un estudio conocido publicaré la relación de las distintas esferas en relación con la reiteración del número de artefactos (1, 2, 3 o 4) como, de hecho, ocurre en el tarot de Marsella. A cada configuración resultado de codificar cuatro cifras binarias lo llamaré arquetipo extendido de Jung (AeJ), debido a que coincide con los doce arquetipos que reconoce Jung más cuatro que él no menciona. Es decir, los doce más cuatro que le faltan, arquetipos de Jung se pueden deducir tras configurar cada AeJ con los cuatro tipos de artefactos como ya publicaré en otro momento (por ejemplo, el huérfano es que tiene ausencia de todos los artefactos al necesitar protección, que le hagan caso, útiles y justicia social).
Ahora que ya sabemos lo que es un arquetipo extendido de Jung defino un arco como la transformación de un arquetipo en otro diferente (16x15 = 240 combinaciones). Para llevar a cabo tal arco deberán producirse un conjunto de beats (transformaciones atómicas) que describan a gran escala la transformación del personaje como un todo.
Es decir, transformarse de huérfano a rey supone un arco que no tiene que hacerse de golpe (en un beat), sino poco a poco en la misma escena. Asímismo, igual que el beat es la forma más atómica de dividir un arco en acciones, el arco argumental es una manera de reunir el conjunto de todos los arcos de un personaje para darle un late motiv dentro de la obra. Visto a gran escala, el arco argumental también puede verse como si fuera un arco que acaba transformando un AeJ en otro diferente.
Ahora que entendemos lo que es el arco argumental pasaré a dar a entender de cuántas maneras se relaciona el protagonista con su arco argumental para encontrar la fórmula de éxito. El protagonista, según mi última teoría - bastante sólida, asume su arco argumental en cuatro categorías: ascensión, descenso, incorporación y cesión. Simplemente, cuando se ganan artefactos es ascensión, cuando se pierde es descenso, cuando hay compensación de pérdidas y ganancias si hay ganancia material es cesión, mientras que si hay ganancia de abstracción es incorporación.
Me acabo de acordar de que para hacer tablas tengo que pasarme a html..., bueno, ya veré si pongo una en un futuro.
Ejemplo de ascensión: El protagonista empieza siendo un perdedor y poco a poco se convierte en un fiera.
Ejemplo de descenso: Era una familia muy bien avenida y entonces un fantasma empezó a arrebatarles todo.
Ejemplo de incorporación: El protagonista es llamado por un paria que está
siendo amedrentado por unos abusones, aunque el propio protagonista no
es trigo limpio le ayudará de buena gana.
Ejemplo de cesión: Una mujer sospechosa entra en tu despacho para que le
resuelvas un misterio que probablemente ponga en riesgo innecesariamente
tu vida.
Una vez comprendido las cuatro tipos de relaciones que tiene el protagonista con su arco debido a la manera que tiene de ganar o perder artefactos en su arco argumental pasamos a mostrar los tipos de antagonistas y los modos literarios que completan los puntos claves de una fórmula de éxito según mi teoría.
Los antagonistas son de tres tipos (ampliamente reconocidos en la literatura del estructuralismo y los postestructuralistas): rival, intruso y ausencia. Rápidamente..., el rival es alguien que está a la altura del protagonista, mientras que el intruso gusta de aparentarlo. La ausencia, simplemente, representa la falta de algo en el ambiente (que hay hambre, o inseguridad, o mucho odio, etc). En alguna futura publicación desarrollaré mejor los antagonistas (esta entrada se me ha hecho muy larga).
Los modos literarios es donde coloco el aspecto sobrio de la obra. Esto es, puede ser
dramático, paródico, satírico o gótico. Tras estudios serios podríamos llegar a la conclusión de que cada esfera posee su propio modo literario, para conseguir así que personajes paródicos jueguen en la misma novela con góticos y dramáticos. No es algo que tenga muy desarrollado, pero se me hace evidente de que tiene que ser así. Ahora bien, aunque parezca lo contrario, el modo literario debe mantenerse en todo su arco argumental: si don Quijote va a dejar de ser paródico entonces morirá dramáticamente..., pero morirá.
Dicho esto, ya sabemos cuántas fórmulas de éxito existe para cada canal literario: cuántas en videojuegos, cuántas en películas, en novelas, en obras de teatro..., más adelante describiré los distintos géneros de entreneminiento basándome en la generación de la obra. El número de fórmulas de éxito son 4 relaciones del protagonista X 3 antagonistas X 4 modos literarios del protagonista = 48 fórmulas de éxito.
Para encontrar una fórmula de éxito primero debemos encontrar algo que haya tenido éxito, clasificarlo en su correspondiente canal, y determinar relación, antagonista y modo. Acto seguido deberá localizar los arcos más importantes que definen el arco argumental del protagonista. Es decir, la manera que tiene una fórmula de éxito de formularse es como una secuencia de estadíos descritos de una manera muy arquetípica, lo más general posible.
Paso a listar 12 ejemplos de títulos de éxito dramáticos que pueden usarse para el estudio
Incorporación + Ausencia: Mary Poppins
Incorporación + Rival: Los 7 magníficos
Incorporación + Intruso: Big
Cesión + Ausencia: Casablanca
Cesión + Rival: El halcón maltés
Cesión + Intruso: El rey disfrazado (Arturo se disfraza y descubre a un impostor que se hace pasar por él)
Ascensión + Ausencia: Videojuego de hacer click. Por cada click el contador sube más rápido.
Ascensión + Rival: Dragonball
Ascensión + Intruso: Sailor Moon
Descenso + Ausencia: La luz de las luciérnagas
Descenso + Rival: Braveheart
Descenso + Intruso: Anonimous. Sobre un autor alternativo a las obras de Shakespeare.
Ya iré retomando estos temas.