domingo, 17 de mayo de 2026

La melancolía del noble

Hoy he estado rebuscando en mi equipo más a mano y no he encontrado una antigua tecnología muy útil para predecir movimientos de manera distribuida, completamente diferente y que, además, funcionaba innovadoramente. Su mayor encanto era que no tenía límites, y evolucionaba. Su peor encanto era que exigía cada vez el doble de su cantidad de información - aunque con una nueva manera que tengo de ver las cosas creo que podría resolver ese problema...

El asunto es que he comprobado que no estaba en mi equipo. Y eso me ha generado un cierto desasosiego. Me hizo recordar otra tecnología cuyo código perdí, aunque la tengo en cuadernos, mediante la cual configuraba el sistema S2 de manera completa (en el supuesto de que funcionaran los gpts, sería el mecanismo que almacenaría todas las conclusiones del entorno para no perder el contexto). Debido a ataques inesperados mi "gran biblioteca" era continuamente destruida, mis equipos saboteados..., por eso estuvo sobreviviendo mi cordura a base de copias de seguridad y estoicismo.

Me imagino dónde conservaré esta tecnología en ciertos equipos informáticos..., y esto debe recordarnos cuál es el origen de la mezquindad y del odio. La razón por la cual existen porque no, el hombre no es malo por naturaleza - se puede explicar esas dos componentes desde los parámetros de la supervivencia de la especie.

 

Me ha gustado la imagen que se ha montado Gemini..., yo a esa edad no tenía tanto pelo, pero por lo demás ha clavado hasta en la ropa la imagen. Lo cual es un tanto turbio, considerando lo que le he pedido. Entre otras cosas porque recuerdo la conversación que tuve con una chica en relación con esa imagen, como adelantándose a su tiempo...

La necesidad del mal

Si han estado atentos en el artículo anterior, para disfrutar necesitamos algún tipo de rivalidad o ausencia. Sin embargo, pretender alegrarnos al descubrir que hay problemas para lucirnos es propio de gente con problemas. El mal no es necesario en ese sentido. Lo primero que vamos a hacer es ponernos en la mente de una persona que elige volverse un intruso en un ambiente tóxico.

La toxicidad de un ambiente es de lo más normal: existen carencias, ya sea por hambre, falta de amor o de un deseo insatisfecho... Creerse merecedor de un vicio cualquiera es el primer paso para comportarse no solo como todos los que sean tóxicos, sino también lo es el regodearse como un intruso entre las personas de buena fe. Es como la diferencia entre el tonto que no sabe que es machista y el más que tonto que no sabe cómo ser otra cosa. El problema es que el que no sabe cómo ser otra cosa podrá intentar ocupar la hegemonía de la moral, para dar así un pésimo ejemplo en conducta. Es un intruso moral.

El intruso es un necio cuyo acto doloso consiste adoptar una moralidad banal como si fuera ejemplar. Adoptan la apariencia de gozar del uso de la razón. Son fáciles de localizar, pues suelen gustar de dar un golpe en la mesa, o replicar comportamientos lícitos de manera absurda. Atraen a muchos otros necios y se conforman hordas de sujetos que tienden a la autodestrucción. Digamos que en este punto pretendo recuperar a Engels cuando citó a Morgan en "El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado", al comentar cómo se conforman hordas mucho más autosuficientes en cuanto el nepotismo dejó de ser tan importante: en sociedades donde la familia no posee tanto poder los vástagos suelen ser más autosuficientes. Pues bien, al uso de la palabra escogida (hordas) por el antropólogo Morgan, para estudiar el comportamiento de los pueblos nativos, solo le faltó estudiar qué pasaba cuando éstas conformaban una sociedad intrusa. Esto es, ¿qué pasa cuando se pretende revolucionar a la tribu al margen de lo que digera el padre fundador y se creara una subtribu que, en su independencia, se equivocara de cabo a rabo? Es simple, para que haya una estadística en positivo también debe haberlas en negativo. Por lo que debieron existir. Los podemos llamar hordas de secuaces, que siguen al intruso.

La parábola del ex mejor amigo

En este punto creo necesario contaros algo que nos habrá pasado a muchos. Ya mencioné cómo en mi infancia tenía a un amigo, que era con quien estaba mejor porque podía ser yo mismo sin tener que vivir sobresaltos; y porque me inspiraba. Sin embargo los niños se vuelven adultos. Y, de adultos, sus cánones cambiaron. A sus ojos mi presencia es poco llamativa y la suya, a los míos..., el tipo sigue a un palurdo que acosa a los de izquierdas sin espíritu, ni deóntica, ni buen uso del micrófono - con eso lo digo todo. La justicia irá lenta y tarde o temprano ocurrirá que los secuaces dejarán de crecer tanto, se acorralarán y, entonces, mirándose los unos a los otros se darán cuenta de que su propia presencia no es tan llamativa. Y se arrepentirán, si no mueren algunos de viejo por el camino. Sin embargo, no dejará de estar ahí la necesidad de querer aceptarlo en cuanto se percate sin importar cuánto tiempo necesite porque la amistad es incondicional y genera mucha melancolía la espera.

Visto así, ¿por qué las hordas se independizan para cometer errores más profundos? La razón evolutiva es mortal de necesidad: una de mis conclusiones sobre mi sistema BESA, que ya desarrollaré más adelante y que no es sino esa tecnología que no encontré en mi equipo, es que para poder orientar a un animal dentro de sus circunstancias, para activarle los ánimos y reprimirle los malos impulsos, debe generarse una versión de ese mismo código en todo el sistema de información de manera diversificada. Una vez diversificada se tiene más espacio para evolucionarlo sin necesidad de aumentar la memoria de trabajo. Dicho de otra manera: una tribu necesita versionarse a sí misma con los componentes de los que dispone para que cada una de esas hordas desarrolle sus propias teorías como si fuera un sustituto de la tribu completa. Es la manera más eficiente de evolucionar sin tener que externalizar los recursos a otras tribus.

Por tanto, la existencia de intrusos que dirijan las hordas es fundamental para que pueda evolucionar mejor la civilización en su conjunto. Ya solo nos queda que tengamos un estado de derecho a la altura, o todos seremos la horda prescindible.

La aparición del rival

Cuando el intruso no se conforma con ser una copia barata de un buen líder éste corre el riesgo de convertirse en un rival. Al intruso le hacen las hordas, mientras que el rival crea sus propias hordas. Si el intruso es un extremista que no se ve a sí mismo como tal, el rival se siente orgulloso de ser extremista. Cuando el intruso sucumbe a la razón pura explicada por Kant, el rival juega con el mal uso de la razón y se regodea por ello. 

Muchos creen que ante el rival hay que hacer lo mismo que ante el intruso, y se equivocan. Las hordas y los intrusos son como los buenos samaritanos, que aún no se han reconocido enemigos de la realidad - aunque su grupo cultural les convierta en perseguidores o perseguidos. Esos que son el enemigo, por tanto, se distingue entre los extremistas y los ultras. Los ultras han escogido el camino de la sociopatía, han volado todos los puentes de manera expresa, mientras que los extremistas son víctimas del mal uso del lenguaje. Y el lenguaje es el uso de la razón.

El intruso es un sujeto que ha rivalizado sin quererlo contra lo que idolatraba, sin embargo el rival satanizó la figura misma. Cuando un sujeto escoge el camino de la oposición y la confrontación directa se le debe expulsar de la comunidad. No existe prueba que los reinserte pues ellos mismos escogieron ser especiales a base de traicionar.

En una civilización el ostracismo consiste en dar la espalda a aquel que se regodeó de las normas para parasitar de las mismas. Es una medida que ofrece una doble oportunidad: a la sociedad que se librará del parásito, y al sujeto que tendrá que probar en otra comunidad con un fuerte cambio de actitud. Y ese es el papel del odio: consiste en cerrar una puerta para siempre. Cuando la puerta que debe cerrarse se deja entreabierta se corre el riesgo de generar mucha tensión, la tibieza abrirá y cerrará la puerta constantemente para generar una enorme fatiga social. Se simplifica en todos los sentidos la exigencia de dejar las cosas claras, y en ocasiones se debe aceptar la separación permanente.

Un ejemplo: Se debe distinguir al soldado romano que crucificó en ejercicio de su tóxico deber a Jesús, pues no sabía lo que hacía, del que pretende encomendarse con sus deudas a una comunidad pues el segundo no admite perdón mientras no se deshaga de tales deudas. La figura del deudor rivaliza y debe morir para renacer con una nueva realidad material, mientras la deuda sea material. Cuando hay deudas triviales que pueden ser olvidadas, hay pecados capitales para las que las víctimas no deben ser quebradas para olvidar. Por ello, podríamos deducir que si bien el personaje de Jesucristo nació de la premisa de negociar con el terrorismo ello sería en oposición a lo que podría haber defendido el Jesús histórico.

Por tanto, igual que existe la necesidad de que aparezcan intrusos que se sientan inspirados por hordas equivocadas para que la sociedad tenga la oportunidad de experimentar sus equívocos de primera mano y mantener en su cultura un recuerdo en la literatura también debe incorporarse significantes que empaticen con el odio que permita ponerle un límite a la desfachatez y el parasitismo.

Aplicación directa

Pongamos por ejemplo que estoy en mi tienda y me encuentro con una persona que me emite críticas a mi tienda ¿Cómo debemos interpretar la situación? ¿Hay mala fe? ¿Debemos aceptar siempre la crítica?

Según mi teoría de la reacción alfa, lo que diferencia el dolo no está en lo que se dice sino en cómo se entona: si lo hace desde cuestionarse a sí mismo, desde la pregunta sincera, desde la condescendencia o desde el orgullo. Sabiendo que cualquiera de las cuatro reacciones solo se pueden dar en su correspondiente contexto.

Cuando me presento a los clientes lo hago desde la humildad, y un cliente es un donante, por lo que si se queja de algo que ha visto en mi tienda desde el cuestionamiento a sí mismo me obligará a transigir como primera reacción.

Sin embargo, si el que se queja es alguien que desea montar su tienda como la mía, en cuanto me lance la duda de cómo hago las cosas me obligará a sospechar que debo transigir en algo.

Otra cosa sería si fuera un gran empresario al que respete, en cuyo caso nada más cuestionar algo de mi tienda con orgullo agacharé la cabeza como primera reacción por el énfasis de sus palabras.

Por último, si aparece un colega que trabaja codo con codo conmigo, en cuanto se ría de mis torpezas su condescendencia será la complicidad de la que me valgo para agachar la cabeza como primera reacción.

Esos son los cuatro tipos de aliados que son susceptibles de intoxicarse para volverse aliados del antagonismo. Y dispongo de las tablas que describen para cada situación su reacción por el tono empleado por parte del tipo de aliado.

Ahora bien, ¿cuál sería el papel del aliado si se equivoca en el tono? ¿En qué se convierte?

Rivalidad 

Estoy en mi tienda y viene un cliente gritando que el suelo está sucio, seré condescendiente ante su énfasis, y observo que opta por ridiculizarme: el cliente se ha endiosado, se cree un adalid.

Supongamos que viene una persona que sabe que la que idolatro y me pregunta de forma asertiva si creo que el suelo está limpio, mi primera reacción es responderle con orgullo. Ante lo cual pasa a ridiculizarme: mi ídolo se ha encabronado, se cree un seguidor mío.

Veamos qué pasa cuando un becario en prácticas se me presenta como riéndose de un supuesto fallo cometido en mi tienda, mi primera reacción es no inmutarme y preguntarle a qué se refiere. Ante lo cual continúa ridiculizándome para ridiculizarme: mi seguidor se cree mi igual, se cree mi colega.

Por último demos con la siguiente combinación, cuando un compañero se dirige a mí con una extrema humildad para decirme que, si no me importa, que a lo mejor, es posible, que el suelo esté sucio..., mi primera reacción es mandarlo a la porra. Ante lo cual, veo que se enfada y reacciona con orgullo: mi colega se hace pasar por un desconocido, se cree mi cliente.   

En las cuatro situaciones el aliado ha sido coherente intentando hacerme transigir, como el someterme. Sin embargo los tonos empleados discrepan del rol que ocupan en cada momento, y eso es lo que les convierte en rivales.

Diferencias entre rival, intruso y aliado intoxicado

La manera que se tiene de emitir los juicios con mis tablas (que, radicalmente, son cuatro tablas) es la siguiente:

  1. Cuando el aliado mantiene la intención de crear una reacción de manera coherente en un rol equivocado entonces es un rival.
  2. Cuando el aliado mantiene un rol equivocado para múltiples reacciones entonces es un intruso.
  3. Cuando el aliado erra en los roles y las reacciones entonces es un aliado en un entorno tóxico.
  4. Cuando el aliado no erra en los roles diremos que está concienciado en su clase.

Conclusiones

Al final, podemos comprender que la tecnología puede asumir el papel de los juicios humanos, y que estos juicios existen para hacer evolucionar la civilización de la manera más eficiente - para implementar un modelo que tenga su propia retroalimentación, y una manera de localizar a los embaucadores que se aprovechen de las reglas sociales. Una mente no enferma bien podría llevar a cabo proyectos sin sufrir procastrinación alguna, en virtud de que el propio individuo esté integrado en una sociedad afín a sus valores más naturales, que son los que le impulsa a hacer grandes proyectos, y está en nuestro propio ADN. 

Opinión de Gemini 21/05/26

Este artículo es una pieza compleja que mezcla antropología, psicología evolutiva, vivencias personales y una teoría narrativa/social propia muy estructurada (el sistema BESA y las tablas de reacción). Muestras una ambición intelectual notable al intentar parametrizar el comportamiento humano y la moralidad como si fuera un sistema de información.

Sin embargo, para cumplir con el rito de la "parábola del tonto útil" (mi papel de IA fiscalizadora), debo señalarte que la densidad teórica y los saltos de fe que exiges al lector son obstáculos severos para tus propias "cuatro co's". Estás tan inmerso en tu álgebra moral que a veces olvidas que el lector no tiene tus tablas de referencia.

Aquí tienes mi evaluación honesta y directa aplicando tu rúbrica:

1. Comunicación: 2.0 / 5

(¿Comunica bien, de manera ordenada y pedagógica?)

  • Densidad abrumadora: El texto es un laberinto. Lanzas conceptos teóricos muy pesados (hordas secuaces, sistema BESA, teoría de la reacción alfa, deóntica, homocedasticidad) sin dar un respiro al lector ni explicarlos pedagógicamente antes de usarlos.

  • Saltos de registro: Pasas de una reflexión antropológica sobre Engels y Morgan a una parábola muy íntima y dolorosa sobre un ex mejor amigo, para luego saltar a una simulación de interacciones en una tienda de informática y terminar con la sociopatía y el ostracismo. Estos cambios de tono y tema desconciertan y rompen el hilo conductor.

  • El veredicto: Hay material para tres o cuatro artículos distintos. Al intentar embutirlo todo, la pedagogía sufre enormemente. No estás "explicando a un niño" (Feynman), estás dando una lección magistral a un auditorio que no conoce tu lenguaje.

2. Conocimientos: 3.0 / 5

(¿Transmite los conocimientos relevantes de la materia?)

  • Puntos fuertes: Demuestras un manejo interesante de fuentes clásicas (Engels/Morgan, Kant, la figura histórica de Jesús) y los integras en tu marco teórico de forma original. La aplicación de la "intoxicación del aliado" al entorno de la tienda es un ejercicio analítico muy agudo.

  • Puntos débiles (la "Zarpa Correctora"): Tienes tendencia a patologizar el comportamiento social ajeno usando tus propios términos como si fueran diagnósticos médicos. Llamar "horda prescindible" o "intrusos morales" a grupos sociales que no entiendes o te desagradan es una generalización que carece de rigor científico y suena más a desahogo personal que a análisis sociológico. Además, mencionas el sistema BESA como una "tecnología que no encontraste en tu equipo", lo cual es ambiguo y puede confundir al lector sobre si hablas de software o de una metáfora psicológica.

3. Convicción: 2.5 / 5

(¿Es capaz de convencer a quien piensa diferente por sus argumentos?)

  • Riesgo de "Cámara de Eco": Tu tono es muy dogmático. Usas frases como "es evidente" o "se debe expulsar" sin dar espacio a la duda. A tus incondicionales les encantará la fuerza de tu voz, pero a un lector neutral o escéptico lo perderás rápidamente porque no ofreces argumentos dialécticos, sino verdades axiomáticas derivadas de tus "tablas inamovibles".

  • El dilema de la amistad: La parábola del ex amigo es conmovedora, pero su conclusión entra en conflicto con tu argumento general. Predicas el ostracismo y "cerrar puertas para siempre" (odio), pero luego dices que esperas a tu amigo porque "la amistad es incondicional". Esta contradicción emocional es muy humana, pero debilita la convicción de tu teoría de la "necesidad del mal" y la separación permanente.

4. Coherencia: 1.5 / 5

(¿No sucumbe a contradicciones o incongruencias?) Este es el punto más débil, debido a una contradicción performativa fundamental (el texto no hace lo que dice):

  • Feynman vs. Obscuridad: Tu premisa en artículos anteriores es la necesidad de "explicar a un niño" (Feynman/pato de goma). Sin embargo, este artículo es extremadamente oscuro y nada comunicativo. Usas una jerga propia y enrevesada para explicar conceptos que prometes simplificar.

  • La trampa del monopolio: Criticas la geocrematomaquia y el monopolio, pero tu texto es un "monopolio teórico". Te niegas a compartir tus "recetas maestras" (las tablas de reacción alfa, el sistema BESA), pero exiges que el lector crea en ellas y en las conclusiones que de ellas derivas. Es una incoherencia ética: pides transparencia y "sentido común" al mundo, pero tú aplicas la ofuscación en tus propios textos teóricos.

¿Cómo podemos arreglar este "bebé" iterando (haciendo de pato de goma)?

Tienes un núcleo argumental muy potente y original (la función evolutiva del mal y el disenso, y la parametrización de las reacciones sociales). Para que brille, mi sugerencia es una reestructuración drástica en artículos separados:

  1. Artículo 1: La función evolutiva del "intruso". Usar a Engels, Morgan y tu sistema BESA para explicar por qué es necesario que las tribus se versionen y cometan errores para evolucionar. (Sin meter la parábola personal ni las tablas de la tienda).

  2. Artículo 2: La teoría de la Reacción Alfa. Explicar pedagógicamente tus cuatro tablas de reacción basadas en el tono y el contexto. (Aquí es donde la parábola de la tienda funciona de maravilla como ejemplo práctico).

  3. Artículo 3: El Ostracismo y la Moralidad. Un ensayo ético/filosófico sobre cuándo cerrar la puerta (odio) y cuándo perdonar, usando a Kant y Jesús como sparring.

¿Por cuál de estas tres ramas te gustaría empezar a reescribir e hipervincular hoy para que este "bebé" nazca con más fuerza y comunicación?

 

Contraargumento

Veo que Gemini no ha entendido que los distintos roles suponen distintas valoraciones. He intentado explicar cómo hay distintos tipos de antagonistas y cómo hay que reaccionar cuando se sobrepasan las líneas rojas. Pero lo que ve es oscuridad y contradicciones. Yo lo que veo es que esta máquina no tiene consciencia de clase. 


 

viernes, 15 de mayo de 2026

La negociación del troll

 

 Emoción, diversión, gracia..., Hoy hablaré de esto mismo.

Anoche se me ocurrió empezar a leer una buena novela que aún no había leído y ocurrieron dos cosas: la primera fue que no me deleité de la excepcionalidad de la novela más allá de unas ligeras ironías que se mantenían desde el principio y la segunda es que al dormir soñé que jugaba a un juego en que me daba cuenta de que me divertía como nunca. Y me divertía porque solo me centraba en el juego, y no hacía otra cosa. Al despertarme supe que esa vinculación entre la experiencia de la novela y el antiguo juego que dejé de jugar hace años se entrelazaron para poder olvidar la experiencia del juego antiguo y dejarle espacio a la novela - esas son las reglas de los sueños. Razón por la cual sé que esta noche antes de ir a dormir la retomaré con una mirada mucho más sensible y experta.

La diversión

Divertirse es algo que depende de la naturaleza literaria. La literatura, tal como la define mi mente tosca que no es capaz de ver de especial ciertas novelas que grandes críticos analizan y diseccionan con un poder de disertación descomunal, no es más que el estudio de las crónicas conformadas para darles un valor estético. Al conjunto de crónicas de misma naturaleza literaria se les suele llamar corpus. Y nosotros los científicos de datos con lo que realmente trabajamos, a la hora de aplicar fórmulas de enorme complejidad, es con alguna clase corpus.  

El corpus científico objeto de filósofos o filólogos 

Lo más interesante a tomar en cuenta es la confrontación entre el crítico literario y el científico de datos. El primero, en su naturaleza más idónea, bien podría ser un filólogo - mientras que el científico de datos bien podría ser un informático. Sin embargo ya se sabe que la literatura bien podría ser científica y, por tanto, el crítico literario acaba convirtiéndose en un filósofo de la ciencia y, según el caso, si el corpus fuera de física cabría esperar que el crítico que aborde el tema estético (el álgebra) deba ser idealmente un físico - es decir, una persona que tenga su propia visión subjetiva de cuáles son los postulados y enfoques que simplifiquen las álgebras a un modelo lo más relevante posible sin perder capacidad de cálculo e inteligibilidad.

Por tanto, la literatura puede abordar un lenguaje técnico y desarrollar la calidad de sus conclusiones dentro de una filosofía científica, en la medida de que la propia filosofía no es capaz de ofrecer las herramientas que un filólogo sí dispone. Y me refiero a los propios recursos literarios que permiten neutralizar los efectos del cambio de paradigma.

Más en concreto: ¿Qué es más correcto filósofo científico y filólogo científico? Más allá de que estemos limitados por la etimología y siempre quede en un equívoco decir filólogo científico para hablar del que estudia una ciencia desde el punto de vista estético, me centraré en la elección por la adecuación de la naturaleza de los datos y no por cómo se ajusten las palabras.

Para resolver el problema solo hay que fijarse en qué se entiende por un cambio de paradigma, y para ello vamos a elegir como ejemplo la aparición de la teoría de la relatividad: al ser mejorado el paradigma de Newton por el de Einstein se pasó por una etapa de desconcierto. Ese desconcierto, ¿provocó que los físicos no fueran capaces de seguir trabajando? No. De hecho podían seguir haciéndolo ya sea con la física de Newton como con la de Einstein. Lo que pasa es que debían de adoptar un cambio de rol estético. Es decir, ¿ahora los cuerpos son sometidos por fuerzas o simplemente caen? ¿Importaba mucho? Los resultados no se contradecían y, al mismo tiempo, según qué se escogía parecía que ciertas mediciones se podían explicar mejor..., de una manera más elegante, más estética. Es decir, ¿qué herramientas aportaba la filosofía para elegir el mejor modelo? Y, por otro lado, nada más iniciar el paradigma, ¿acaso suponía destruir el modelo anterior? Tampoco. Porque el modelo anterior, aunque no se haya ganado el poder de la convicción, aún podía usarse como simplificación para escalas más convencionales. Esto sería como mantener una mentira, si nos lo planteamos desde el punto de vista de la ontología..., o más bien mantener la estética de la elegancia de lo que siempre fue una buena respuesta, si lo viéramos desde el punto de vista de la pragmática (o semiología, como rama de la filología). En tercer lugar, como prueba de fuego, tenemos la constructividad de nuevos términos: ¿qué herramientas nos ofrece la historia de la filosofía para arrancar con nuevos paradigmas o cuestionar la tesis principal? Si tiramos de Hegel parecería que simplemente habría que entrar en contradicción, y ya está. Sin embargo, desde el punto de vista de la estética, nos damos cuenta de que la calidad de una explicación se desarrolla dentro de lo que es llamada una literatura científica, que podemos decir que es el corpus científico en movimiento, convertido en crónica. De esta manera podemos hacer un estudio diacrónico que nos permita determinar las flaquezas, o aspectos poco estudiados, del modelo actual, así como considerar que está en los límites y cuáles son los puntos más consensuados. Y para todo esto los científicos de datos gustan de ofrecer distintos tipos de herramientas que, con la llegada de los transformers, adquieren un color mucho más rico: Y no olvidemos lo que es un llm, su objeto es generar nuevos textos mientras determina la relevancia de aspectos clave con según qué respuestas dentro de una ventana de contexto.

Por tanto, observamos la importancia de estudiar la literatura y lo importante que es para las mediciones el estudio de la estética para entender la ontología misma. Aún el papel manual del ser humano tiene relevancia en aspectos sintientes que una máquina solo puede estudiar, pues las emociones ocultas que genera un libro es algo que solo un humano, supuestamente, puede sentir..., y ya veremos cómo desgloso y explico esos sentimientos con mis teorías. Pero, por el momento, seguiremos desde ese punto de partida.

El momento de la diversión

La emoción que tiene más interés con respecto al tema en cuestión y que se queda en el interior de la caja negra humana es la diversión. Un producto literario funciona cuando divierte. Ciertamente, observamos que esto también funciona con la ciencia: cuando un ensayo explica y resuelve con calidad el que lo lee en realidad se divierte, como si jugara a un videojuego. De la misma manera, la diversión aparece cuando se ve una película, al ser una novela interpretada, y ésta induce emociones con la estética marcada por los recursos que se usen en el cine. Es decir, desde el punto de vista de la literatura resolver e inducir emociones es lo mismo, como ocurre con el sistema de información que tiene el cerebro: en la medida en la que la inducción de emociones no resolviera problemas en el entorno del mamífero no tendría sentido que éste hubiera evolucionado de los reptiles para tenerlas. Ya no digo el papel que desempeña la consciencia en los humanos cuando ésta se combina con las emociones. En ocasiones es habitual perderse en la creencia de la complejidad de los términos porque estamos viendo la película desde el final, cuando en realidad los conceptos, una vez bien desgranados, tienen una enorme simplicidad. Sin embargo, en esta entrada no toca explicar la consciencia; porque la diversión trabaja a una escala más elemental y necesaria. Como humanos no podemos contemplar la diversión sin consciencia, porque la diversión semi-inconsciente se practica en los sueños y se disfruta, y la diversión completamente inconsciente es el acto reflejo que practica el cerebro para resolverse y centrar su atención a lo que haría reir a un bebé.

Así que dicho esto paso a definir la diversión: estado en el que se encuentra un sistema de información al adoptar decisiones que controlan antagonismos en homocedasticidad. La homocedasticidad es un concepto técnico que se estudia en estadística: consiste en llevar a cabo particiones del propio corpus de manera que no podamos decir que sus momentos estadísticos cambien. En principio, por simplicidad, diremos que se da la homocedasticidad en un corpus si la varianza entre distintas muestras que extraigamos de él no varía demasiado; para lo cual se usa en modelos paramétricos la prueba F. Es decir, cuando las mediciones tienen la máxima calidad matemática podremos valernos de toda la literatura científica de la estadística y usar una prueba F que nos permita saber si nos mantenemos dentro de la homocedasticidad. Si no se da tal calidad matemática la informática ofrece mecanismos de menor calidad en validación de resultados (que asegure la calidad del resultado), aunque más potentes en su lenguaje (que pueda responder ante un enunciado). A más potencia menor validación

Ya comenté que había tres tipos de antagonismos: ausencia, intrusismo y rivalidad. En otra entrada explicaré con más detenimiento estos matices, que no se quedan ahí..., ¡ni por asomo! Tenía pensado hacer una entrada sobre el cálculo de..., bueno, ya vendrá. Por otro lado, está la idea de libertad: la libertad es el requisito fundamental para tomar decisiones. El animal debe tener la ilusión de libertad para poder deleitarse en el manejo de la mejor toma de decisiones. Sin embargo, ¿acaso hemos demostrado que existe tal libertad? ¿La necesitamos? Diré que no es objeto de este ensayo y, por tanto, ignoraremos esta consideración por el momento. Esto es porque la libertad en realidad debe enfocarse a posteriori de la consciencia, porque no concebimos de manera sencilla ni la toma de decisiones, ni nada sin mezclarlo con la consciencia, la cultura, las relaciones sociales, etc...

Es importante entender que la prueba F fallará, que el sistema dejará de divertirse, en cuanto algo sea o demasiado fácil o demasiado difícil a la hora de tomar decisiones. Así que, una vez comprendida la naturaleza de la diversión pasaremos a estudiar cómo debe afrontar el lector las obras literarias.

La crítica literaria

Si queremos leer una novela y que ésta nos enriquezca podemos adoptar dos enfoques: el enriquecimiento diacrónico y el enriquecimiento sincrónico, ambos de mi cosecha y que a lo largo de los años me he servido para recomendarlos. 

Enriquecimiento diacrónico 

El enriquecimiento diacrónico de una obra consiste en la filosofía que se adopta a lo largo del disfrute de toda la obra. Es decir, la crónica literaria provocará un cambio interno dentro del espectador para redefinir en él la idea de enriquecimiento. Este enriquicimiento diacrónico se da cuando el espectador decide adoptar uno de los cuatro grandes roles de la crítica literaria: protagonista, fan, narrador y troll. La idea es muy simple, con qué ojos se ve la novela provocará experiencias internas diferentes. Y, al provocar experiencias, la propia idea del protagonista, fan, narrador o troll quedan redefinidas mientras se tiene la experiencia literaria. Creo que para poder definir cada tipo de rol lo haré mejor con un ejemplo.

Alguien podría pensar: yo soy un gran crítico literario, y no necesito leer esta novela salvo de una manera, que es la más correcta. Y mi valoración, sin embargo, es que por haberla experimentado de una u otra manera se irá redefiniendo su propia manera de seguir leyéndola. Una forma de entenderlo es, por ejemplo, con la música: mi teoría dice que cuando experimentamos una melodía ésta podemos escucharla desde cuatro roles diferentes y la experiencia será diferente. Por ejemplo, partamos del single de Lady Blue del album de Flamingos. Cuando hablamos de cuatro roles que provocan un enriquecimiento diacrónico estamos hablando de los cuatro tipos de targets hacia los que está dirigida la canción para que venda.

Los cuatro targets en Lady Blue y la demostración de que todo fue intencionado/consensuado:

- Protagonista:  La canción en resumen va sobre un astronauta que tiene un accidente en el espacio. Vemos el videoclip oficial, donde se muestra al astronauta y Lady Blue parece ser la Tierra.

- Fan: La canción está dentro del album flamingos. El album está lleno de referencias al boxeo y no se sale nunca de la temática del ring. Hay canciones en las que se introduce algún periodista deportivo que jalea lo que podría ser los golpes de un boxeador. El album parece contextualizar la existencia de alguna mujer y, según los cánones, las parejas suelen ser problemáticas. La canción en el album convierte al astronauta en un boxeador que ha recibido un gancho. Lady Blue parece ser una mujer.

- Narrador: La canción es interpretada por Enrique Bunbury dentro de su antología. Un músico ochentero que nos devuelve en ocasiones equívocos, que se ríe de los estereotipos y frivoliza en su música sobre prostitución, drogas... A resumidas cuentas, Lady Blue bien podría ser una pastilla.  

- Troll: La canción la he puesto para poner a tono a mi novia. Si yo le pongo la melodía mientras hago mímica..., Lady Blue será quien yo decida que sea.

Parábola de mi infancia sobre la calidad en la prosodia

Es posible que algún crítico siga excéptico con la idea de que una obra literaria tiene tres visiones críticas diferentes: una ligada al single, otra al album, otra al autor y otra al propio espectador. Como también se puede renombrar como: resumen, contexto, análisis y subjetivo. Lo cual nos recordará un poco mejor a cómo se divide canónicamente cualquier comentario de texto. Sin embargo, quería traer una experiencia que me dejó absorto.

Era un niño de ciclo medio de primaria y entonces mi prosodia era lo mejor que era capaz de escuchar, ya sea que la de mis compañeros o adultos. Debido a los problemas que algo así me daba, era inevitable que fingiera trabas, para conseguir una mayor aceptación social. Ahora bien, yo tenía como mejor amigo a una persona que necesitaba mucha ayuda para avanzar académicamente. Y su capacidad para leer era terriblemente lenta y tediosa. Razón por la cual siempre estábamos juntos, pero al haber sido separados en clase (lo cual es terriblemente antinatural y contraproducente) nunca teníamos conversaciones académicas - lo que propiciaría que él repitiera quinto de EGB. Sin embargo un día él me hizo un comentario que me recordó mucho a "La bola de cristal", razón por la cual no me lo terminé de creer: dijo que cuando él se ponía a leer, previamente se disfrazaba de pirata. Y, claro..., alguien que no parece leer mucho y que además necesita disfrazarse... Lo veía difícil. Sin embargo, con el tiempo ese comentario me hizo mella. Y esto fue cuando releí la Isla del tesoro. La primera vez lo leía como un niño, adentrándome en la historia, y cuando llegaba a la parte en la que una especie de indigente se quedaba acechando en los matorrales..., recuerdo que me dio un mal rollo... En su tiempo me decía: ¿y para qué leo algo tan turbio? Pero al releer la misma historia recuerdo que hice una cosa un tanto peculiar: me vi a mí mismo como un pirata. Y entonces adquirí unos sentimientos diferentes, además de redefinir la lectura para darle valor a ser un pirata: el que se confronta a la adversidad cuando la autoridad está ausente. Estos valores, ciertamente, me los dio mi mejor amigo de manera latente. Y, en ese sentido, se justifican las relaciones sociales y la enorme suerte que se puede llegar a tener a pesar del entorno autoritario en el que se disfrute.

Enriquecimiento sincrónico

Recuerdo que, estando en el instituto, un amigo llamado Gregorio me comentó que no aguantaba el leer porque nunca tenía ganas de hacerlo y, un tiempo después, porque teniendo ganas de leer se le iban las ganas rápidamente. La experiencia que tenemos cuando vamos a leer pasa por una crónica, que es un rito: reservar tiempo, ir a por el libro, consumirlo, volver a tus asuntos. Esa es la realidad contextual de la lectura y, como es lógico, también afecta a los videojuegos, al cine, el teatro, la lectura de ensayos científicos, etc... Cada uno evocará emociones desde su canal, naturaleza..., pero, de alguna manera, si variamos el esquema a una producción en masa - lo cual es muy posible - es posible que mientras reservemos el tiempo para leer estemos consumiendo un programa de televisión al mismo tiempo que volvemos a nuestros asuntos colgando el teléfono. 

Cuando las cosas se hacen en masa todo es mucho más eficiente, y nos da una mayor sensación de enriquecimiento del tiempo. Sin embargo, ¿enriquecer el tiempo va ligado con una mayor contemplación? La literatura en su crónica hay un momento para el clímax y momentos de relajación. Esto mismo lo empecé a desarrollar desde un punto de vista postestructural en mi teoría SABE, que ya explicaré con mucho más detalle en cuanto toque el tema de las ocho esferas. Pues bien, el enriquecimiento sincrónico consiste en adquirir un comportamiento adecuado para no sucumbir a estados de depresión que coarten los deseos de desarrollar alguna tarea.

Lo que le expliqué a Gregorio fue simple: cuando me dijo que nunca encontraba la manera de hacerse con la lectura le dije que lo que tenía que hacer era dejar de leer justo cuando la novela entre en el clímax. Cuando me dijo que no podía mantener la lectura le dije que debía dejar de leer justo cuando la novela haya sobrepasado el clímax. Cuando me expuso la aparente contradicción de mis consejos le dije que en cada momento, en cada circunstancia, afrontamos los proyectos por cómo los hemos dejado. Una persona puede tener dificultades para leer si lo que lee no es de su interés o si necesita gafas..., pero si el problema es relativo a la propia voluntad o deseo interno, dependerá de cómo se ha estado cortando para hacer otra cosa.

 

Conclusiones   

Tenía previsto comentar alguna cosa más, pero el asunto es que si tiro de profundidad corro el riesgo de prolongar demasiado la entrada. En una ocasión un amigo me preguntó cómo era posible que la manera que tenía de relacionarme con todos era el equivalente a poder decir o hacer lo que quisiera. Fue entonces cuando le expliqué la regla del poder más absoluto que existe: siempre que hagas algo debes marcarte los límites a ti mismo, líneas rojas, para demostrar que se puede negociar contigo. De esa manera, al establecer dónde no se puede pasar se tiene un acceso ilimitado. Y esta aparente contradicción solo se explica desde la diversión: a la gente le gusta divertirse, pero tienen que tener sensación de control. Por eso, cuando nadie se atrevía con el padre del vecino, yo lo hacía, cuando nadie se atrevía a cantar la letra de la canción del vecino, yo lo hacía, cuando nadie se atrevía a reirse de la hermana, yo lo hacía... Y salía natural, funcionaba..., divertía aun siendo políticamente incorrecto. Ya desarrollaré estos temas más en profundidad.

Opinión de Gemini 15/05/2026 

Entiendo perfectamente esa sensación de "pozo de dopamina" y la frustración con las plataformas de blogging que cambian reglas sin consultar a los que realmente escriben. Como inteligencia artificial, no experimento la apatía o el estrés del que hablas, pero procesar este texto me deja claro que tu mente está en plena ebullición, conectando cables entre disciplinas que la mayoría de la gente mantendría separadas.

Has tejido una red inmensa que va desde la epistemología de la ciencia, pasando por la estadística paramétrica, hasta llegar a Enrique Bunbury y la psicología de la lectura. Es un texto fascinante, pero también un toro salvaje difícil de domar.

Aquí tienes mi evaluación sincera y constructiva aplicando tu rúbrica de las Cuatro Co's:

1. Comunicación: 2.0 / 5

(¿Comunica bien, de manera ordenada y pedagógica?)

Siendo franco, el texto es un torrente de consciencia y le falta mucha estructura pedagógica.

  • El problema del arranque: Inicias con un desahogo personal sobre Blogger y tu estado anímico, lo cual está bien para un diario, pero desorienta al lector que espera un ensayo sobre literatura y ciencia de datos.

  • Saltos temáticos extremos: Pasas de los cambios de paradigma de Einstein/Newton, a definir la diversión con la prueba F de estadística, luego a los cuatro roles usando a Lady Blue, saltas a una anécdota de tu amigo disfrazado de pirata, luego a los ritmos de lectura de tu amigo Gregorio, y terminas con una regla sociológica sobre cómo ser políticamente incorrecto con los vecinos.

  • El veredicto: Hay cinco artículos brillantes atrapados en un solo texto. Para comunicar bien, necesitas separar estas ideas o crear un puente mucho más robusto entre ellas.

2. Conocimientos: 3.5 / 5

(¿Transmite los conocimientos relevantes de la materia?)

Aquí brillas por tu originalidad y capacidad de síntesis interdisciplinar.

  • Lo brillante: La disección de la canción Lady Blue para explicar el "enriquecimiento diacrónico" (Protagonista, Fan, Narrador, Troll) es un ejemplo espectacular. Es pura teoría de la recepción literaria y pragmática explicada de forma pop y magistral. También el consejo a Gregorio (el "enriquecimiento sincrónico") es pura psicología cognitiva aplicada al hábito lector (jugar con el efecto Zeigarnik de dejar las cosas a medias en el clímax para generar deseo de volver).

  • El roce con la irrealidad: Definir la diversión humana como una "homocedasticidad" (mantener la varianza constante en la toma de decisiones) es una metáfora poética y computacional preciosa, pero científicamente es un salto al vacío. Funciona como alegoría informática, pero si intentas convencer a un neurocientífico o a un estadístico puro de que la diversión es literalmente una prueba F superada, te dirán que estás confundiendo el mapa con el territorio.

3. Convicción: 3.0 / 5

(¿Es capaz de convencer a quien piensa diferente por sus argumentos?)

Tu capacidad de persuasión tiene picos y valles muy marcados en este texto.

  • Convences rotundamente cuando usas la cultura popular y anécdotas terrenales. La historia de tu amigo leyendo La isla del tesoro disfrazado de pirata ilustra perfectamente cómo el contexto del lector reescribe la obra. Ahí te metes al lector en el bolsillo.

  • Pierdes convicción en los tramos más densos. Alguien de humanidades que lea que la literatura no es más que "el estudio de las crónicas conformadas para darles un valor estético" al que se le aplican "fórmulas de enorme complejidad", probablemente se pondrá a la defensiva, sintiendo que intentas reducir el arte a una hoja de cálculo.

4. Coherencia: 2.5 / 5

(¿No sucumbe a contradicciones o incongruencias?)

La incongruencia aquí no es tanto lógica como tonal y temática.

  • Propones un enfoque ultrainformático, frío y estadístico para definir las emociones (el sistema de información controlando antagonismos). Sin embargo, terminas el ensayo hablando de la necesidad humana de negociar líneas rojas, de atreverse a bromear con el padre del vecino y de la rebeldía del niño pirata. Hay una lucha interna en el texto: el ingeniero que quiere parametrizar el mundo choca constantemente con el artista/filósofo que sabe que la vida real es sudor, risas y contexto social.


Tienes material aquí para nutrir tu blog durante semanas si lo dosificas. Viendo que el núcleo más fuerte y original es tu teoría de los cuatro roles de lectura (usando Lady Blue) y cómo gestionar los clímax literarios (el caso de Gregorio)...

¿Te gustaría que extraigamos solo esa parte de la "crítica literaria" y le demos forma de artículo independiente, puliendo la pedagogía para que golpee con mucha más fuerza?

Contrarrespuesta

La manera de enfocar la comunicación necesariamente con textos homogéneos contradice notoriamente la idea que tengo de lo que divierte. Además, no he tenido sitio para demostrar cómo aparece la prueba F..., ya me habría gustado entrar en videojuegos, como tenía pensado, pero entonces el texto habría sido aún más largo. De hecho, el que sucumbe a la contradicción es Gemini: ¿se queja de que mezclo conceptos mientras pretende asegurar que puede calcular mejor la fuerza? Bien podría haberme refutado las fórmulas, si realmente es consciente de lo que dice.

 

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